CAP. 15 FAN FIC "SOL DE MEDIA NOCHE


Bueno chicos aquí les dejo el siguiente capitulo del Fan Fic de nuestra querida ALEXA CULLEN:

DISFRUTENLO


Capítulo 15
Mi familia


Era el final perfecto para una tarde perfecta. Sentía una inmensurable felicidad, nada en realidad se le podía comparar.
Sostenía una mano de Bella entre la mía, todo era perfecto, el sol ocultándose en el horizonte, la leve frisa que se filtraba por la ventanilla, el mas perfecto de los copilotos, la felicidad no caía en mi cuerpo.
Bella sentada a medio metro con su pelo bailando al viento mientras yo cantaba una vieja melodía de los cincuenta.

— ¿Te gusta la música de los cincuenta? — Le pregunté. —En los cincuenta, la música era buena, mucho mejor que la de los sesenta, y los setenta... ¡Buaj!—
No me había gustado aquella época de amor libre y desenfreno. Demasiado irresponsable para mis viejas y arraigadas buenas costumbres.
—Los ochenta fueron soportables— Terminé de decir.


— ¿Vas a decirme alguna vez cuántos años tienes? — Me pregunto un tanto recelosa.

Mmmm, a ver tengo tantos años para ser tu abuelo. ¿Qué pensaría de eso?¿Cambiaría en algo nuestra relación? No, no lo creo verdaderamente. “Nuestra relación”, me encanta como suena eso.

— ¿Importa mucho? — Le dije sonriente.

—No, pero me lo sigo preguntando... —Agregó en medio de una mueca. —No hay nada como un misterio sin resolver para mantenerte en vela toda la noche—

—Me pregunto si te perturbaría... — Pensándolo mejor nunca acertaba a las reacciones de Bella…

—Ponme a prueba—

Sus ojos me miraban expectantes.
Bueno, ya sabía todo de mi. Seguramente algo tan insignificante como mi edad, no sería motivo de desencanto, no después de esta tarde.
Si, ella me aceptaba tal y como yo era, no sería ese minúsculo prejuicio de la diferencia de edad que terminara con sus sentimientos.
Mi mente, mi cuerpo, mis recuerdos, mi pasado y futuro todo le pertenecía.


—Nací en Chicago en 1901—
Hice una pausa mientras la miraba por el rabillo del ojo, no había señal alguna de sorpresa o de algún otro sentimiento, seguramente estaría haciendo un gran esfuerzo para no desanimarme. Que considerada era, y me sentí feliz de que sintiera ganas de proteger mis sentimientos.
—Carlisle me encontró en un hospital en el verano de 1918 tenía diecisiete años y me estaba muriendo de gripe española—

Ese mismo año yo me había enlistado para lo que llamamos “La gran guerra”. Muchos años después fue bautizada como “La primera guerra mundial”.
Afortunadamente mi participación en esta guerra fue muy corta ya que a las pocas semanas de salir de campaña, empezaron a aparecer los síntomas en todo mi escuadrón, uno tras otro mis compañeros, al igual que yo, fuimos cayendo a causa de la alta fiebre.
No recuerdo el momento exacto en que me di cuenta que moriría a causa de esta enfermedad, pero mi último pensamiento fue para mi madre.

Bella había vuelto a inhalar después de un largo momento sin hacerlo y me volví para ver su ojos, si ya estábamos en esto no había motivo para suspender mi relato.

—No me acuerdo muy bien. Sucedió hace mucho tiempo y los recuerdos humanos se desvanecen— Pero yo recordaba aquellos hechos como su fueran ayer, solo no quería alterarla demasiado con mi relato.

— ¿Y tus padres? —

—Ya habían muerto a causa de la gripe, estaba solo, me eligió por ese motivo, con todo el caos de la epidemia, nadie iba a darse cuenta de que yo había desaparecido—.
No recordaba el rostro de mi padre pero el de mi madre estaba grabado en mi memoria, no conservaba fotografías ni nada por el estilo, solo tenía alguna que otra joya que llevaba el día que ingresó al hospital y que Carlisle me entregó después.

— ¿Cómo...? ¿Cómo te salvó? —


—Fue difícil. No muchos de nosotros tenemos el necesario autocontrol para conseguirlo, pero Carlisle siempre ha sido el más humano y compasivo de todos. Dudo que se pueda hallar uno igual a él en toda la historia—.

“Sálvelo” fueron las últimas palabras que mi madre pronuncio.

—Para mí, sólo fue muy, muy doloroso; actuó desde la soledad, ésa es, por lo general, la razón que hay detrás de cada elección. Fui el primer miembro de la familia de Carlisle, aunque poco después encontró a Esme, se cayó de un risco, La llevaron directamente a la morgue del hospital, aunque, nadie sabe cómo, su corazón seguía latiendo—.

La historia de Esme era demasiado diferente a la mía. Se había casado con un comerciante que, al igual que yo sintió la necesidad de proteger a su país y a sus seres queridos. Solo un mes después de su partida Esme descubrió que estaba esperando un hijo, pero su esposo nunca llegó a enterarse siquiera que sería padre ya que, al igual que el 20% de la población mundial de esos años, murió a causa de esta enfermedad. Ella estaba destrozada, solo la idea de tener a ese pequeño ser en su interior la mantenía con vida. Pero la enfermedad fue una pandemia y se sumo a las condiciones ya existentes por la guerra. El hambre, la falta de provisiones y de suministro de todo tipo fueron los causantes que Esme enfermara, no de fiebre española, pero debido a esto perdió el bebe que cargaba en su interior y junto a esto, perdió también la cordura, todo terminó cuando decidió lanzarse desde un precipicio para acabar con todo su sufrimiento.

Pero como contarle estas cosas a Bella, como relatar aquellos días, depósitos industriales, hangares y galpones eran usados como improvisados hospitales. Muchas vidas se perdieron en esos años el 20% de la población mundial sufrió esta enfermedad entre 1918 y 1919 que con el tiempo se le nombró influenza. Y con el término de esta cesó también la guerra.
Afortunadamente la humanidad nunca más a sufrido otra epidemia como esta.


—Así pues, tienes que estar a punto de morir para convertirte en... — Pregunto Bella, dejando en el aire el nombre de mi especie y sacándome de mis recuerdos y meditaciones.


—No, eso es sólo en el caso de Carlisle, éll jamás hubiera convertido a alguien que hubiera tenido otra alternativa—. Mi padre era el ser mas desinteresado sobre la faz de la tierra, él jamás había dado muerte a ningún ser humano.

—Aunque, según él, es más fácil si la sangre es débil—.

El sol ya se había ocultado y los faros iluminaban el camino, yo veía perfectamente bien sin ellos pero sabía que Bella se pondría nerviosa si conducía a oscuras y yo no quería arruinar nuestra tarde.

— ¿Y Emmett y Rosalie?—.

—La siguiente a quien Carlisle trajo a la familia fue Rosalie, hasta mucho después comprendí que albergaba la esperanza de que ella fuera para mí lo mismo que Esme para él—.

Bastó solo unos minutos para comprender la naturaleza de Rosalie

—Pero ella nunca fue más que una hermana y sólo dos años después encontró a Emmett Rosalie iba de caza, en aquel tiempo íbamos a los Apalaches, y se topó con un oso que estaba a punto de acabar con él. Lo llevó hasta Carlisle durante ciento cincuenta kilómetros al temer que no fuera capaz de hacerlo por sí sola, sólo ahora comienzo a intuir qué difícil fue ese viaje para ella—.

Emmett había salido a cazar junto a un pequeño grupo de amigos, seguramente se consideraban bastante experimentados para llevar a cabo esta excursión ya solo eran unos chicos. Dos de los tres perecieron en esa aventura y seguramente Emmett no habría sobrevivido si no es por Rosalie que mató al enorme oso y logró salvarlo, posiblemente sintió lo que los humanos llaman “Amor a primera vista”. Verdaderamente había sido todo un reto cargar el cuerpo mal herido y casi moribundo de Emmett.

Alce nuestras manos y acaricié su mejilla con la base de mi mano.

—Pero lo consiguió — Dijo Bella. Si, efectivamente lo había conseguido.

—Sí—. Murmuré. —Rosalie vio algo en sus facciones que le dio la suficiente entereza, y llevan juntos desde entonces. A veces, viven separados de nosotros, como una pareja casada: cuanto más joven fingimos ser, más tiempo podemos permanecer en un lugar determinado. Forks parecía perfecto, de ahí que nos inscribiéramos en el instituto — Bueno, era perfecto ahora que estaba junto a ella, ya que antes era mi infierno. —Supongo que dentro de unos años vamos a tener que ir a su boda otra vez, verdaderamente debería pensar muy bien que regalarles esta vez ya que las opciones eran cada vez mas limitadas.



— ¿Y Alice y Jasper?

Le conté brevemente la historia de Jasper y Alice. La verdad es que mi relato sobre el fue superficial, solo algunas cosas, nada muy importante, verdaderamente no creía que estuviera preparada para escuchar su historia por completo y sobre todas cosas no era yo, el mas adecuado para hacerlo.

Bella se fascinó con las habilidades de Alice para predecir el futuro.

— ¿De verdad?—. Dijo un tanto emocionada con la idea. —Pero tú dijiste que eras el único que podía oír el pensamiento de la gente—.

—Eso es verdad. Alice sabe otras cosas, las ve... Ve cosas que podrían suceder, hechos venideros, pero todo es muy subjetivo. El futuro no está grabado en piedra las cosas cambian—.
Debían cambiar, no me permitiría ser un títere del destino. Yo era una persona pensante y no me dejaría vencer tan fácilmente por la sed de su sangre ni por el deseo de mi cuerpo


— ¿Qué tipo de cosas ve? —.

—Vio a Jasper y supo que la estaba buscando antes de que él la conociera, vio a Carlisle y a nuestra familia, y ellos acudieron a nuestro encuentro. Es más sensible hacia quienes no son humanos, por ejemplo, siempre ve cuando se acerca otro clan de nuestra especie y la posible amenaza que pudiera suponer.

— ¿Hay muchos... de los tuyos? —

Para entonces ya habíamos entrado en el pueblo y yo le conté sobre nuestros amigos en Alaska y sobre los otros que no son como nosotros, cuando terminé de decir esto ya estábamos fuera de su casa.
Le causó curiosidad nuestra preferencia de vivir en el norte.

— ¿Por qué razón?—. Preguntó mientras apagaba el motor del auto, seguramente ya se habría dado cuenta que su padre aun no llegaba a casa.

— ¿Has abierto los ojos esta tarde? — Estaba contento de que aun no llegara, ya que disponíamos de un poco mas de tiempo. —. ¿Crees que podríamos caminar por las calles sin provocar accidentes de tráfico? Hay una razón por la que escogimos la Península de Olympic: es uno de los lugares menos soleados del mundo, resultaba agradable poder salir durante el día, ni te imaginas lo fatigoso que puede ser vivir de noche durante ochenta y tantos años—.
Los años que habíamos intentado hacerlo fueron francamente un desastre. Verdaderamente era insoportable vivir con seis vampiros estresados.

—Entonces, ¿de ahí viene la leyenda? —.

—Probablemente—.

— ¿Procedía Alice de otra familia, como Jasper? —.

La historia de Alice era más simple de contar ya que poco sabía ella sobre su vida anterior a encontrarnos.

De pronto el estomago de Bella rompió a sonar de tripas, me había olvidado completamente de necesidad de alimentarse.

—Lo siento, te estoy impidiendo cenar—.

—Me encuentro bien, de veras—. Pero su estomago no paraba de sonar.

—Jamás había pasado tanto tiempo en compañía de alguien que se alimentara de comida. Lo olvidé.

—Quiero estar contigo—.

Yo también quería estar con ella. ¿Que pensaría si quisiera entrar a su casa?

— ¿No puedo entrar? —

— ¿Te gustaría? — Preguntó para mi asombro.

—Sí, si no es un problema—.
A velocidad humana me baje del coche y abrí su puerta.

—Muy humano — Me felicitó.

—Esa parte está emergiendo a la superficie, no cabe duda.

Dejé que Bella caminara delante de mi, para que me diera la espalda. Caminamos unos pasos y me moví lo mas rápido que me fue posible. Saqué la llave de donde tantas veces observé que la guardaba y abrí la puerta. Luego volví a caminar detrás de ella, cuando llegamos junto a la puerta estiré mi mano lentamente y la abrí.

— ¿Estaba abierta? —.

—No, he usado la llave de debajo del alero—. Bella no dijo nada al respecto seguramente se estaría preguntando como sabía sobre la dichosa llave.

—Sentía curiosidad por ti—. Le dije para tratar de explicarme.

— ¿Me has espiado?—. Me preguntó, pero no estaba molesta, lo podía leer en su voz.

— ¿Qué otra cosa iba a hacer de noche? —

Caminamos hacia la cocina y se preparó algo de comer, no estoy seguro de que era. Pero no tenía buen aspecto y ni hablar del olor.
Sin apartar la vista del microondas Bella me pregunto:
— ¿Con cuánta frecuencia? —

— ¿Eh? — No entendí su pregunta ya que estaba intrigado por su comida. Al parecer se trababa de lasaña.
— ¿Con qué frecuencia has venido aquí? —.

—Casi todas las noches—. Le dije sin pensarlo mucho.

— ¿Por qué?—.

—Eres interesante cuando duermes—. Verdaderamente lo era — hablas en sueños—. Agregue para hundirme más.


— ¡No! — Dijo en medio de un grito ahogado, su cara, en cosa de minutos se puso rojo tomate, desde su cuello hasta la base de su pelo, de no haber estado seguro podría haber jurado que se estaba ahogando con comida, pero esta aun estaba en el microondas, de pronto se sujetó a la encimera como si se fuera a desmayar.
Ahora ya no me parecía tan buena idea ser completamente sincero, la había ofendido completamente.

— ¿Estás muy enfadada conmigo? —.

— ¡Eso depende! —Me dijo tratando de recuperar la voz y se sentó frente a mi, pero no dijo nada mas, los segundos me parecían largo minutos y no pude evitar preguntarle.

— ¿De qué? —.

— ¡De lo que hayas escuchado! —. Pobre amor mío, estaba avergonzada no enojada como yo temía.

Tomé sus manos entre las mías y le pedí que no se disgustara, agaché mi rostro para que mis ojos vieran directamente los de ella, pero los apartó.

—Echas de menos a tu madre — Le dije. —Te preocupas por ella, y cuando llueve, el sonido hace que te revuelvas inquieta, solías hablar mucho de Phoenix, pero ahora lo haces con menos frecuencia, en una ocasión dijiste: «Todo es demasiado verde».

— ¿Alguna otra cosa?—. Preguntó exigente.

No quería avergonzar la más.

—Pronunciaste mi nombre—. Le confesé y dejó escapar un suspiro.

— ¿Mucho?—

—Exactamente, ¿cuántas veces entiendes por «mucho»?—

—OH, no—.

Estaba completa y totalmente avergonzada, bajó la cabeza tratando de esconderse pero me moví para estar junto a ella y apoyar su cabeza en mi pecho.


—No te acomplejes—. Le susurre al oído.
Su piel era tan exquisita que quise besar el lóbulo de su oreja y el cuello.
—Si pudiera soñar, sería contigo. Y no me avergonzaría de ello—.

De pronto escuche el ruido de unos neumáticos, estaba tan ansioso de ella que no fue hasta ver las luces a través de la ventana que comprendí que su padre había vuelto a casa.
Aun con ella en mis brazos le pregunté:
— ¿Debería saber tu padre que estoy aquí? —.

—Yo... No estoy segura...

—En otra ocasión, entonces—.
Subí a toda velocidad por las escaleras hasta su cuarto.

— ¡Edward! —. Me llamó en voz baja.
Todo aquello era demasiado divertido para mi, Bella escucho mi risa y me tapé la boca para ahogar una carcajada al mismo tiempo que su padre entraba en la casa.

El jefe Swan estaba de buen humor y al parecer había tenido mucha suerte en la pesca, obviamente el también tenía hambre y amablemente le pidió a Bella la cena.


Bella se encontraba evidentemente nerviosa, no entendía como su padre pasaba por alto este detalle, seguramente no había tenido el tiempo suficiente para conocer a su hija. Aunque pensándolo mejor… Recordé que solo podía escuchar parcialmente los pensamientos de su padre, posiblemente me estaba perdiendo de algo.
La cena fue mas o menos normal si dejamos de lado el estado de Bella, platicaron de sus días y me sorprendió de buen grado que ella no le mintiera a su padre, solo le ocultaba información.
Cuando terminaron de cenar, ella se levantó rápidamente, en ese momento, logre escuchar que su padre si había notado que algo no iba bien.

— ¿Tienes prisa? — Le preguntó receloso.

—Sí, estoy cansada, me voy a acostar pronto.

—Pareces nerviosa — Comentó.

— ¿De verdad? — Dijo Bella, tratando de sonar normal.

Pero la mente de su padre ya estaba trabajando en algunas hipótesis.

—Es sábado—. Le dijo de pronto. —¿No tienes planes para esta noche?—. Preguntó nuevamente ya que Bella no había contestado la primera pregunta.

Me sentía muy molesto por no poder seguir el hilo de los pensamientos de su padre.

—No, papá, sólo quiero dormir un poco—.

—Ninguno de los chicos del pueblo es tu tipo, ¿verdad? —.
>”Me pegunto si el chico Newton …?”<>
MAÑANA LES TRAERE OTRO CAPITULO DE ESTE FANTASTICO FAN FIC ^.^

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