CAP. 2 FAN FIC "CONFLICTO ETERNO" -Eclipse-

CAPÍTULO 2

La Visión De Alice




La graduación prácticamente estaba a la vuelta de la esquina.
Esa mañana de lunes todas los temas de conversación giraban en torno a ese echo.
Antaño me había parecido tribal, casi absurdo. Hoy por el contrario era casi pavoroso.
No había nada que pudiera hacer para detener el avance implacable del tiempo. No podía hacer nada para que cambiara su dedición.
La vida se le estaba acabando y simplemente no le importaba.

A menudo me permitía "soñar" con mi vida junto a Bella, como iguales, juntos para siempre.
Una parte de mi, el lado más egoísta de mi ser, quería que sucediera. Anhelaba que llegase la fecha prevista.
Pero dentro de mi se llevaba a cabo una terrible e implacable lucha.
Deseo y conciencia.
Sabia que era lo correcto, era consiente de la atrocidad que cometería en contra de mi amada Bella, lo sabia pero no podía evitar desear que ocurriera pronto. Pero no me rendiría.

¿Se pude respirar mas aliviado aun sin tener la necesidad respirar realmente?
Así era como me sentía cuando le entregué las cartas y las ultimas solicitudes a Carlisle para que las enviara por Correo Express esa mañana .

—Aun no te das por vencido cierto?— Había dicho mi padre.

No. No lo haría.
Lucharía hasta que cesara el último de sus latidos y el tiempo prácticamente se terminaba.
Solo quedaban un par de semanas para la graduación. Era tal la expectación que hasta Alice compartía la emoción de todos ellos.

Jamás habíamos tenido tantas experiencias humanas como hasta ahora, para nosotros también era sorprendente.
La única persona que debía estar verdaderamente emocionada con todo eso no lo estaba.
Bella me había hecho prometer que ese año no le tendería "Una emboscada" y no iriamos al baile. Dijo que esa experiencia ya la había vivido.

La mas desilusionada había sido Alice.
Ya tenía planeado los atuendo que todos usaríamos ese año.

No me sorprendió encontrarla esa tarde en la cafetería.
Mis padres habían regresado la noche anterior, mientras que ella y Jasper habían vuelto esta mañana.

"—Gracias por esperarme—". Me reclamó en su mente.

Imperseptiblemente le dije que lo sentía, mientras nos acercábamos a la mesa donde se encontraba sentada junto a los amigos humanos de Bella.

—¿Habéis enviado ya vuestras tarjetas?—. Dijo Ángela cuando nos sentamos.

Estaba eufórica y completamente sobrepasada con todo el asunto de las invitaciones. Su familia era numerosa y debía enviar una a todos ellos.
Por su parte Bella no tenía esa responsabilidad ya que solo tenía a sus padres.
Bella haciendo uso se devuelta libertad se ofreció amablemente a prestarle ayuda.
Seguro que su padre estaría muy complacido de que su hija variara un poco de compañía.
Yo también lo estaba, cualquier compañía humana era mejor que la del peludo de Jacob Black.

—Eres un encanto. Me pasaré por tu casa cuando quieras—. Contestó Ángela ante el ofrecimiento.

—La verdad es que preferiría pasarme por la tuya si te va bien. Estoy harta de estar en la mía. Charlie me levantó el castigo anoche—.

Sus amigos estaban sorprendidos, todos sabían lo molesto que estaba su padre y pensaban que el castigo duraría para toda su vida, aunque Bella creía que duraría solo hasta que terminará el instituto.

La mas encantada con la noticia era mi hermana. Por fin dejaría de quejarse por el encierro de mi prometida.

—¿Y qué podríamos hacer? —. Dijo Alice pensando en voz alta.

"Mmm un fin de semana en New York?, creo que podríamos ver la Semana de la Moda…. O tal vez Millan……"

—Sea lo que sea lo que estés pensando, Alice, dudo que pueda disfrutar de tanta libertad—. Le contesto intuitivamente Bella.

Pero el concepto de libertad es ilimitado cuando se tiene todo el tiempo y los recursos para disfrutarlo.
Para Alice se era libre o no, así de fácil.

—Estoy segura de que aun así hay límites, como por ejemplo, las fronteras de los Estados Unidos—. Dijo Bella adivinando los planes de mi hermana. Sus amigos rieron por el intercambio de palabras entre ellas, sin duda habría sido una situación hipotética muy divertida si no se tratara de Alice.
El desaire le arrancó una mueca producto de la frustración y el enojo.

—Y entonces, ¿qué vamos a hacer esta noche? —. Volvió a insistir mi hermana.

Pero la respuesta de Bella le dejó muy en claro que durante los siguientes días no harían nada muy osado. Debido mayormente a que no podía salir entre semana.

—Entonces, lo celebraremos este fin de semana —. Le contestó mi hermana, dejando correr pero no dándose por vencida.

—Seguro —. Le tranquilizó Bella.

Sabia perfectamente que las ideas de Alice le causaban pánico. No le gustaba ser el centro de atención y eso era lo que sucedía en ese preciso momento.

Mi hermana y Ángela planeaban alegremente la mejor forma de celebrar la libertad de Bella.
Por mi parte, extrañaría el tenerle solo para mi.
Después del tiempo que habíamos estado separados, necesitaba esa intimidad, esa cercanía.
Pero su padre tenía toda la razón en querer que existiera equilibrio en su vida, ahora más que nunca.
Repentinamente Bella se quedó en silencio, ausente a todas las ideas descabelladas de mi hermana, conocía demasiado bien esa mirada.
Odiaba negarle cualquier cosa, odiaba que lo extrañara tanto.
¿Por que mi amor no podía ser suficiente para ella como lo era para mi?
Sentía odio por la necesidad de estar con él, por aquel sentimiento. Si no fuera por él, Bella sería completamente feliz. Si no fuera por él….

Ni siquiera podía pensarlo.
Me golpee mentalmente por ser tan entupido. Odiaba estar en deuda con un sucio licántropo, odiaba sentirme amarrado, impotente.
Apreté fuertemente los puños bajo la mesa.

"¡Maldito Jacob Black… !"

Y fue la visión de Alice que calmó por completo mi furia.

Una silueta corriendo en el bosque.
Un débil rayo de luz filtrando entre el follaje.
El ruido casi imperceptible de sus pisadas al correr, retumbando en mi cerebro mientras asistía a la visión de mi hermana.
El tiempo se congela cuando el ser sale de las sombras y cruza un pequeño claro.
La tenue luz iluminando la figura por un breve y casi insignificante segundo.
Un segundo que no lo fue para mi. Ví con claridad su cabellera brillando como una llama encendida… Victoria.
Vuelve, viene por Bella.

¿Pero cuando?
Traté de buscar la respuesta en la mente de mi hermana pero los humanos se habían dado cuenta de que algo no esta bien con ella.
Ángela sacudía su mano frente a su rostro.
El cuerpo de Bella se tensó al comprender que sucedía.

"¡Controla el pánico!". Me dije a mi mismo. "Aun no sucede. Aun no esta aquí. Controla la angustia…. interpreta tu papel".

Dejé escapar la más relajada, inmutable y casi cínica de mis risas mientras estiraba mi pierna para darle un pequeño golpe a mi hermana. Ella reaccionó de inmediato.

—¿Qué, te has echado un siestecita, Alice? —. Le dije simulando burlarme.

—Lo siento, supongo que me he adormilado—. Contestó ella consiente, manteniendo las apariencias.

"Tranquilo, tranquilo. Edward por favor, aun no sucede, estaremos preparados. Esto es lo que estábamos esperando"—. Dijo Alice tratando de contenerme.

Ella tenía razón.
No lograría nada con tomar a Bella y salir corriendo delante de todos.
Seguí su consejo, lo inmediato ahora era Bella, mantenerla al margen.

Entonces Ben agregó que echarse una siestecita era mejor que soportar dos horas más de clases.

Alice siguió los temas de conversación. Por un momentos nuestros ojos se encontraron.

"Este fin de semana Edward, es te fin de semana".

¡Rayos….! Por lo menos tenía algo de tiempo para planear que hacer.

Estaba consiente que Bella no dejaría pasar el reciente incidente.
Nadie mas que ella había visto lo sucedido realmente.
No quería mentirle, ya me sentía como basura al exponerla nuevamente al peligro para además tener que mentirle. Pero no tenía que ver el futuro para saber que en cuanto nos encontráramos solos preguntaría sobre la visión de mi hermana...
Bella era demasiado perspicaz e intuitiva para engañarla pero debía intentarlo.
No quería mentirle… pero no podría evitarlo.

Evité estar a solas con ella y así darle oportunidad de presionarme para que le diera una respuesta.
Sin duda que yo era una rata asquerosa, ¿Pero que más podría hacer?
Ni siquiera yo estaba seguro de que haría.
Decidí que la mejor manera de enfrentar la situación sería postergar el momento de su interrogatorio hasta tener claro que medidas tomaría. Sería algo difícil de lograr Bella no lo dejaría correr.
Después del almuerzo me las arregle para llegar a la clase de inglés acompañado de Ben mientras hablábamos de deberes pendientes.
En realidad mis trabajos estaban todos al día, mi inglés era fluido. Es fácil ser políglota cuando se tienen ochenta años para aprender lenguas.
Al terminar la clase decidí que había intercambiar ideas sobre gramática con Ángela y caminamos junto a ella hasta la próxima clase. De esta manera me las arregle para no estar solos un minutó.
Podía sentir la mirada de Bella clavada en mi cada vez que le dedicaba mi atención a sus amigos, evitando así sus preguntas. Pero no pronuncio palabra alguna relacionada al episodio del almuerzo y eso me desconcertaba. Sabía muy bien que se había dado cuenta, sabía que algo había sucedido pero aun así mantuvo su silencio.
Al terminar las clases prácticamente se me habían terminado las escusas para no hablar con ella. Pude ver en sus ojos que estaba lista para comenzar su interrogatorio y no descansaría hasta que lograra arrancar de mis labios lo que realmente estaba sucediendo. En ese momento de desesperación tuve que tragarme mi repulsión para hablar con el insulso y patético de Mike Newton.

Caminamos hacia el estacionamiento hablando de su coche. Había escuchado que tenía problemas mecánicos. Yo no era un gran conocedor se coches, en realidad era Rosalie la encargada de los coches de la familia pero debía intentarlo.

—Heee ¿Como? ¿Mi coche? Si, si. He tenido algunos problemas—. Dijo desconcertado por mi repentino interés. —Hay veces que no arranca. El otro día mi madre me trajo al intitulo ya que no quiso encender. Al llegar a casa nuevamente intenté ver que podía ser pero tenía que trabajar así que lo único que hice fue cambiarle la batería—

—¿Y no serán quizá los cables?—. Sugerí mientras Newton nerviosamente seguía el hilo de la platica.

Newton sabía aun menos que yo sobre coches. Necesitaba que alguien entendido le diera una mano ya que el taller era demasiado costoso para él.
Mentí sobre mis conocimientos de mecánica. Mi idea inicial era pasar la tarde ayudandolo en su coche y asi lograr escapar aunque fuera por unas pocas horas. Prefería pasar la tarde tratando de ayudar a Newton que enfrentar las preguntas de Bella…. Estaba realmente muy desesperado.

—Eh... gracias —. Contestó él cuando logró sobreponerse a la impresión que le provocó mi tan desinteresado ofrecimiento. —Pero me tengo que ir a trabajar. A lo mejor algún otro día—.

"!Rayos¡" —Cuando quieras—. Le contesté sintiéndome como un verdadero idiota.

"¿Que bicho le ha picado a Cullen?" Pensó el chico mientras se marchaba.

Recorrimos en silencio la corta distancia hasta mi coche. La voz de Alice sonaba en mi mente mientras caminábamos, ella ya se encontraba en el interior esperando por nosotros.

"Sorprendente… No se como le haz hecho para escaparte de ella toda la tarde pero felicitaciones. Espero que tu conciencia este tranquila por querer ocultarle todo el asunto. Es simplemente enfermizo Edward, no estoy de acuerdo".

Resoplé por la nariz, maldiciendo. ¿Que lograría con anunciar que su verdugo vendría por ella?

—¿De qué va todo esto? —. Dijo Bella, cuando abrí para ella la puerta del copiloto.

Sin mirarle le dije que solo quería ayudar al chico.
Alice intervino en ese momento para recordarme que mis conocimientos sobre mecánica no eran tan buenos como para ofrecer ayuda a alguien y que sería mejor que Rosalie le diera un vistazo si lo que buscaba era quedar bien con él.

¿Pero como se le podía ocurrir que yo quería quedar bien con Newton, en que universo podría pasar algo así?
El aun seguía viendo a Bella como objeto de sus fantasías. Entre Black y él estaban volviéndome loco.

—Bueno, tal vez no sería muy buena idea, teniendo en cuenta que se supone que está al otro lado del país, en la universidad. Cierto, sería una mala idea—. Continuó hablando mi pequeña hermanita. —De todas formas, supongo que podrás apañarte con el coche de Mike. total, lo único que te viene grande es la puesta a punto de un buen coche deportivo italiano, requiere más finura—.

Alice se aprovechó del pánico para recordarme que le había prometido un Porsche amarillo igual al que había tomado prestado en Italia y que no estaba segura de querer esperar hasta Navidad para tenerlo. Ella siguió hablando llenando el espacio, no dejando tiempo para que Bella pudiera decir palabra alguna. Pero pronto estaríamos solos y no podría escapar de sus preguntas. Dejé a Alice muy cerca de casa, mientras me hablaba silenciosamente.

"Aun no se que vas a hacer, no has tomado aun una decisión. Lo único que veo es que no le dirás nada. Pero si de algo te sirve puedes decir que solo estaba pendiente de Jasper. Te ayudaremos en lo sea, tu sabes que no estas solo".

—Luego nos vemos —. Dijo en voz para luego formular una pregunta en su mente. "—¿Quieres que hable con los demás y les informe lo sucedido?—"

Moví mi cabeza casi imperceptiblemente y Alice se alejó corriendo entre los árboles. Estaba preparado para enfrentar a Bella cuando nos quedamos solos.

Para mi total sorpresa no dijo palabra alguna pero sentí como se tensaba su cuerpo contra el mío y aun así no dijo nada.
Estacioné el coche el coche en el lugar de siempre cuando llegamos a su casa. Era temprano y su padre aun no llegaba.

—Esta noche no tienes muchos deberes —. Le dije cuando apagué el motor.

¿Como había pensado en cambiar su compañía por la de Newton?. La sola idea de no estar junto ella me parecía casi aberrante, auque fuera solo por una tarde.

—Aja —. Contestó ella.

No estaba seguro de cómo reaccionaría su padre si al llegar me encontrara otra vez en su casa pero Bella aseguró que no habría problema alguno.
Al llegar a su dormitorio me recosté en su cama.
Alice había dicho que aun no podía ver nada. ¿Pero que pasaría si decidiera hacer exactamente eso…. nada?
¿Que pasaría si tan solo me sentara a esperar a Victoria? A ella no le costaría mucho trabajo reconocer mi olor, sabría que le espero. Le había seguido por meses. ¿Podría ver mi hermana el final fuera cual fuera?
Pero no podía arriesgarme, no podía exponer a Bella y mucho menos usarla como carnada.
No ahora, no cuando casi me permitía soñar con un futuro junto a ella. Compartiendo nuestros y nuestras noches. Ya nunca más tendría que odiar el amanecer, nunca más lo vería como el ladrón que me roba su compañía. Ella y yo siendo uno por siempre.

Escuche el golpeteo nervioso de sus dedos contra el teclado de su computador. Que terrible era tenerle ahí, casi mía sin poder tomarla. Me deje mover por el deseo y en un segundo estuve a su lado, muy cerca reclinado sobre ella.

—Parece que estás algo nerviosa hoy, ¿no? —. Le dije suavemente.

Levantó sus ojos hacia mi mientras su boca se movía silenciosamente, sin lograr articular palabra alguna.
Contemple sus labios y sentí el incontrolable deseo de recorrerlos con la punta de mi lengua. Tan suaves, cálidos.
Cada ves que nuestros labios se encontraban desatan en mi una serie de reacciones en cadena. Sabía perfectamente en que momento debía separarme de ella, había trazado una línea clara e indeleble en mi mente con el fin de controlar mi sed y mi deseo. Pero una y otra vez me veía tentado a dar un paso más, a dejarme llevar solo un segundo más, aun sabiendo que ese segundo podría ser el ultimo. Con un moviendo casi desesperado le atraje hacia mi, borrando por completo la distancia que nos separaba. Bella enredó sus brazos en mi cuello mientras su lengua se habría paso hacia mi boca. Su aliento quemó mi garganta mientras mi lengua saltaba nerviosamente al hacer contacto con la suya.

Una de mis manos acaricio su espalda mientras le apretaba un poco más contra mi cuerpo, podía ver como se desvanecía la línea de mi autocontrol.
Bella se estremeció en mis brazos y le ordené a mi cuerpo que se desprendiera de ella, pero no pude hacer nada, solo mis brazos cayeron hacia mis costados.
Me quedé ahí paralizado por la pasión, prisionero aun de sus brazos. Al comprender mis intenciones Bella sensualmente lamió mi labio inferior con la punta de su lengua y pude sentir su cuerpo casi completamente contra el mió. Todo mi ser clamaba por ella, pero también lo hacia por su sangre.
Aparte mi rostro hacia un costado, aguantando la respiración.
Mi boca se inundó de ponzoña mientras mi cuerpo era presa de la excitación.
Traté de reír, traté de ocultar mi perturbación pero mi risa sonó seca, ronca, como si fuera el mismo monstruo que vive en el fondo de mi ser el que reía y no yo.

Que cerca había estado de perder el control.

—Ay, Bella — Dije en un suspiro mientras tomaba control sobre mis sensaciones.

—Se supone que tendría que arrepentirme, pero no voy a hacerlo—. Dijo inconscientemente.

Su falta de conciencia debería molestarme, pero como hacerlo si me miraba con ojos suplicantes, con la boca entre abierta, con su aliento golpeándome el rostro y en sus labios una promesa placentera.
Aun así, aun después de todo esto, aun sabiendo que podía fácilmente romper mi tan delicado autocontrol no lo estaba, no podía estarlo. Quería que me tentará, anhelaba su contacto, sus beso, anhela todo lo que aun teníamos por descubrir. Nuevamente me golpeé mentalmente, no tenía derecho.

—Quizá sea mejor que vaya a sentarme a la cama—. No debía permitir que mi imaginación me llevara tan lejos. No debía ser esclavo de mis emociones.

—Si lo crees necesario...

Bella nunca dejaría de tentar a su suerte. Sonreí y me desprendí de sus brazos. Volví a recostarme sobre su cama. Traté de no pensar demasiado en sus besos y en sus caricias. El monstruo volvía lentamente a dormir.
Decidí que lo mejor era pensar en cosas menos… estimulantes.

—Mándale recuerdos de mi parte a Renée—. Le pedí cuando comenzó a navegar buscando su corro electrónico.

—Sin problema—.

La esperanza de forzar a Bella a mantener su humanidad por amor sus padres se había esfumado hace tiempo atrás. Ella los amaba pero no era suficiente como para hacerle recapacitar. Ni la dependencia de su padre o el cariño casi protector que sentía por su madre. Ella renunciaba a todo por nuestro amor, renunciaba a todo por mi. Ahora era mi turno de demostrarle que la amaba por sobre todas las cosas, debía protegerla, debía encontrar la manera de mantenerle a salvo aunque fuera solo hasta el momento en que su vida terminara y renaciera para mi, para siempre. Sacudí mi cabeza, debía mantener la mente alerta, después tendría tiempo para pensar en asuntos mas agradables.

Había descartado la idea se huir con ella. No le tomaría mucho tiempo a Victoria volver a encontrarla y no siempre podría estar junto a ella, tarde o temprano tendría que separarme de Bella aunque fuera solo para alimentarme, no debía dejar alguna ventana para que Victoria pudiera alcanzarla. Si Bella se enterará sobre Victoria querría acelerar su transformación y no podía permitirle algo así.

Mi padre seguramente estaría de acuerdo con ella, ya podía escucharlo decir que eso era lo mas sensato que se podía hacer.
No. Esa no era la solución.

Contemplé su dormitorio. Parecía que había sido ayer cuando había entrado por primera vez por su ventana. Me reí silenciosamente al recordar mis intenciones de traer aceite para la siguientes vez ya que su ventana crujía. Era como un sueño estar sentado en su cama mientras ella esta ahí, solo a un paso de mi. Recorrí con la mirada su pequeño dormitorio, mi refugio. No existía lugar mas acogedor sobre la faz de la tierra, no existía un solo lugar dentro de el, desde donde no le hubiera observado, lo conocía como la palma de mi blanca y fría mano. Sentado a los pies de su ventana, de rodillas junto a su cama, sobre su mecedora, oculto en su armario…

Fue entonces donde algo llamó mi atención. Un objeto familiar…
Me puse de pié y caminé hacia el, tratando de reconocerlo. No me tomó mucho tiempo comprender de que se trataba, fue el mismo tiempo que te tomó a Bella seguir mi mirada y descubrir que captaba mi atención.

—¿Qué fue lo que le hiciste? —. Pregunté horrorizado mientras me acercaba al armario.

En su defensa, solo pudo agregar que había tenido problemas para extraer el aparato del salpicadero, pero ese no era motivo para torturarlo.
Una vez adentro, me incliné para tomar la caja donde este se encontraba pero ahora era otro regalo el que llamaba mi atención.
Era tan obvio, tan simple. La solución que tanto había estado buscando estaba ahí, esperando por mi, oculto todos estos meses en su armario, aguardando el momento adecuado y oportuno para salir nuevamente del polvo y el olvido.

—Ya sabes lo mal que se me dan los cacharros. No le hice daño a conciencia—. Dijo Bella a mis espaldas.

Discretamente tomé el papel, ahora solo tenía que convencerla para viajar este fin de semana. Lentamente me puse de pie y caminé hacia ella nuevamente moviendo mi cabeza, tratando de no mostrar mi repentina alegría.

—¡Lo asesinaste!—. Le reproche falsamente.

—Si tú lo dices... Agregó mientras se encogía de hombros.
Emmett se había tomado muchas molestias en escoger el regalo perfecto para Bella su cumpleaños pasado, seguramente heriría sus sentimientos si el viera algún día lo que había pasado con su presente.

—Quizá haya sido una buena idea que no hayas podido salir de casa en todo este tiempo. He de reemplazarlo por otro antes de que se den cuenta—.

Pero Bella no estaba interesada en tener o no stereo para su coche, pero no era por ella por quien lo haría. Lo haría por mis hermano y creo que por mi también, me molestaba de sobremanera todo lo referente a su viejo monovolumen.
Ella dejó escapar un suspiro resignada, entonces comprendí que había llegado el momento para hacer mi movida y tratar de cambiar el rumbo del destino.

—No es que disfrutaras mucho de tus regalos el año pasado—. Agregué mientras me abanicaba con el vale para boletos de avión que le habían regalados mis padre para que fuera de viaje a Florida a visitar a su madre.

Bella no contestó a mis palabras pero sus latidos se dispararon. Nunca habíamos vuelto a hablar sobre ese asunto y por lo general ninguno de los dos hacíamos alusión a lo sucedido en esos días. El solo pensar en ello me causaba un dolor casi físico. Comprendía el agitado latir su corazón, si el mío fuera capaz de hacerlo, también lo haría aceleradamente al recordar. Pero me concentré en lo que realmente importaba en ese momento.

—¿Te das cuenta de que están a punto de caducar? —. Le dije mientras le ofrecía el vale.

Lo miró un momento pero no mostró interés en tomarlo y me contestó indiferentemente que ni siquiera se había acordado de ellos. Pero no dejé que su falta de interés tirara mis planes por la borda. Mantuve a raya mis emociones y continué con mi tarea sicológica.

—Bueno, todavía queda algo de tiempo. Ya que te han liberado y no tenemos planes para este fin de semana, porque no quieres que vayamos al baile de graduación... — Debía jugar sucio, tal vez de esa forma lograría alejarla de la ciudad. — ¿por qué no celebramos de este modo tu libertad?—

Por un momento su rostro estuvo blanco como el del más viejo de los vampiros.

—¿Yendo a Florida?—.

Le recordé que, según sus mismas palabras, tenia permitido moverse dentro del territorio de Los Estados Unidos. Ella no respondió y me dedicó una suspicaz mirada como si mis intenciones estuvieran escritas en mi frente.

—¿Y bien?—. Seguí insistiendo. —¿Nos vamos a ver a Renée o no?—.

Estaba segura que su padre no le permitiría jamás realizar un viaje a Florida, pero él no podía oponerse a que Bella visitara a su madre.

—Ella tiene la custodia—. Agregué retando a su orgullo. Y tal como lo supuse sus ojos brillaron desafiantes.

—Nadie tiene mi custodia. Ya soy adulta—.

—Exactamente—. Le dije sonriendo ahora sin poder evitarlo.

Bella tomó unos minutos para pensar en mis palabras, unos minutos que fueron eternos. Por fin dejó escapar un suspiro y dijo que no podríamos viajar el fin de semana, pero no ir estaba fuera de mis planes.
Ella simplemente no quería tener otra pelea con su padre, según ella era demasiado pronto.

—Este fin de semana me parece perfecto —. Logre decir suavemente.

¿Porque siempre se esforzaba en hacer todo lo contrario a lo que debía hacer? ¿Algún día me ayudaría a mantenerle con vida? No. Creo que no.
Y moviendo su cabeza dijo que era mejor viajar en otra ocasión.

—Tú no has sido la única que ha pasado todo este tiempo atrapada en esta casa, ¿sabes?—.

Odiaba mentirle, odiaba engañarla. Pero no tenía salida. Talvez un día sería libre de confesar todos mis engaños y podría pedir su perdón. Pero para que ese día llegara tenía que convencerla, Bella debía subir a ese avión.

Se cruzó de brazos y entrecerró los ojos mientras me decía que podía irme donde yo quisiera. Pero lejos estaba de hacer algo como eso, simplemente el mundo exterior y todo lo que tenía para ofrecer no significaba nada, no había nada en el que me apeteciera sin ella.
Rodó los ojos en una mueca, seguramente pensaba que exageraba. Es difícil dimensionar la pasión y el amor que se siente después de tantas décadas de soledad. Ella no comprendía que no se trataba de una exageración, hablaba completamente enserio. Si fuera obligado a pasar el resto de mi existencia encerrado en su cuarto, aceptaría dichoso la condena.

Bella mantenía su postura y agregó que debíamos tomarnos el mundo exterior de a poco y sugirió que la mejor forma de empezar a saborear su libertad era yendo a Port Angeles a ver una película. Inevitablemente un gruñido salió entre mis labios producto de la frustración. Conté hasta cinco calmando mi mal genio. No serviría de nada mostrarme impaciente.

—No importa. Ya hablaremos del asunto más tarde—. Le dije más tranquilo pero Bella no hacia las cosas más fáciles para mi cambiante humor.

—No hay nada de qué hablar—. Agregó muy segura de su decisión.

Me encogí de hombros, el tema se daba por terminado… solo por ahora. Solo fue en ese momento en que Bella preguntó lo que había temido todo el día.

—¿Qué fue lo que Alice vio esta mañana?—.

Clavó su mirada en mi rostro, como su fuera yo capaz de reflejar alguna emoción en el. Interpreté el papel cínico, el mentiroso y despreciable. Aquel papel que lamentablemente se me daba tan bien. Dije que solo había visto a Jasper en un lugar extraño. Que ella creía que se encontraba cerca de su antigua familia y que al parecer eran pensamientos o anhelos inconscientes.

—Eso la tiene preocupada.—. Agregué.

—Oh. ¿Y par qué no me lo has dicho antes?—.

—No era consciente de que te hubieras dado cuenta —. Le mentí. Le mentí fria y calculadoramente. Le mentí sin pudor, sin vergüenza. —De cualquier modo, tiene poca importancia—.

"Perdóname Bella. Perdóname. Algún día lo comprenderás".

Me sentí angustiado por la falta repentina de sus ojos. Caminé hacia ella, tomé su rostro cuidadosamente entre mis manos leyendo la tristeza que repentinamente se había dibujado en el. Acaso sabía que le mentía?

—¿Qué va mal?—.

—No. No es nada. Tenemos mucha tarea, es decir yo tengo mucha tarea, para ti los cálculos son fáciles—.

—Es verdad, será mejor que bajemos—.

Incliné mi rostro sobre el de ella, apoyando mi frente en la suya por un momento y ahí estaba otra vez el deseo casi incontrolable de acercarme un poco más, de estrecharla un poco más. Inspiré llenando mis pulmones de su ardiente aroma y bese su frente.

—Bella—. Dije aun dueño de mis acciones. —Será mejor que bajemos ahora

Me senté frente al televisor mientras Bella y su padre cenaban, como de costumbre me había disculpado por no acompañarlos. Después de hacer los deberes había ayudado a Bella a preparar el extraño mejunje que comían en ese momento. Su padre había llegado de un humor excelente y había prescindido de mostrarse hostil aquella noche. Debía aprovechar esta oportunidad. Bella temía enfrentarse a él. Pero estaba seguro que no era porque le temiera a él específicamente, creo que solo no quería herirle, sería fácil para ella perder el control, Bella era como un bomba de tiempo y lo único que hacia falta era oprimir los botones adecuados y su individualidad era uno de ellos. Si su padre le retará en cualquier sentido ella respondería.
Decidí apostar todas mis cartas a esa jugada. Era la única salida.

Esperé a que terminara la cena. Su padre le contaba sobre una reunión en la reservación con sus amigos, Bella se dispuso a lavar los platos y me uní a ella para ayudarla y además terminar de una vez el asunto del viaje. Al verme entrar en la cocina su padre suspiró y caminó hacia la sala.

—Charlie—. Le llamé.

—¿Sí?—. Utilizando mi tan efectivo tono inocente de voz, le pregunté si Bella le había comentado sobre los pasajes que le obsequiaron mis padres para que visitara a su madre. En eses momento Bella dejó caer el plato que tenía en las manos. Su padre por otro lado, se había quedado rígido y su rostro comenzó lentamente a volverse rojo.

—¿Bella? —. Le preguntó perplejo.

Ella se agachó para recoger el plato sin mirar a la cara a su padre. Su corazón se había detenido unos segundo al escuchar mis palabras y ahora latía rápidamente.

—Ah, si, es verdad—. Le contestó.

Ruidosamente su Prominentia laryngea subió y bajó mientras tragaba saliva para luego mirarme con los ojos entrecerrados y decirme que ella nunca lo había mencionado.

—Ya—. Tal como lo pensaba.

—¿Hay alguna razón por la que hayas sacado el tema ahora?—. Preguntó su padre, casi a punto de darle un soponcio. Me encogí de hombros y le comenté que estaba a punto de caducar y que mi madre seguramente se sentiría ofendida si no utilizaba su regalo.

—aunque ella no ha dicho nada del tema—.

Y seguramente nunca lo diría, ni siquiera había pensado en ello. Pero el fin justifica los medios, el fin justifica los medios. No fue necesario que volteara a ver a Bella, sabia muy bien que me clavaba sus ojos iracundos mientras su padre reflexionaba sobre el asunto. Después de unos segundos dijo que probablemente sería una buena idea que Bella viajara a ver a su madre y que a Renne le encantaría la visita.

—Sin embargo, me sorprende que no me dijeras nada de esto—. Preguntó dirigiéndose a su hija ahora.

Ella contestó que se había olvidado de ellos y creo que después de todo lo que había pasado era comprensible que lo hubiera hecho. Pero su padre no pensó lo mismo, encontraba inverosímil que a alguien se le pudiera olvidar una cosa así.

—Aja —. Murmuró ella mientras se volteaba nuevamente hacia el fregadero para seguir lavando los trastos.

La mente de su padre seguía desmenuzando mis palabras.

—Creo haberte oído decir que están a punto de caducar, Edward—. Continuo su padre mientras desmenuzaba en su mente mis palabras. —¿Cuántos billetes le regalaron tus padres?—

Había llegado la hora de lanzar la bomba y sin darme mayor importancia le dije que era uno para Bella y otro para mi.

Nuevamente ella dejó caer un plato, pero esta vez cayo en el fregadero.
No voltee, seguí mirando a su padre mientras ya era victima del soponcio antes anunciado. Su rostro estaba ahora completamente rojo desde el cuello hasta su cabeza y respiraba ruidosamente, como si aquel simple acto le significara un gran esfuerzo.

—¡De eso ni hablar! —. Vociferó separando cada palabra, como si ella hubiera cometido algún tipo de crimen.

Había previsto alguna reacción como esa. Simulando sorpresa y consternación pregunte sobre respuesta.

—Acabas de decir que sería una gran idea que fuera a ver a su madre—.

El me ignoró completamente mientras se dirigía a Bella amenazante y autoritariamente.

—¡No te vas a ir a ninguna parte con él, señorita! —.

En ese preciso momento Bella giró para enfrentar a su padre.
No me siento orgulloso de mis actos ni de las consecuencias de estos. Muy por el contrario, siento una inmensurable vergüenza al ser el culpable de haber provocado la discordia en casa de Bella y al recordar las palabras cargadas de rabia que se dirigieron el uno al otro. De haber existido otra salida no habría dudado un segundo en tomarla, sin embargo no había nada que yo o cualquier otro pudiera hacer.

Ella lese enfrentó valientemente, recordándole que ya no era una niña y que ya no estaba castigada.
Pero su padre solo empeoró las cosas al querer castigarla injustamente nuevamente y solo porque el así lo quería.

Reaccionaron movidos por la intransigencia , ella apelando a su mayoría de edad y Charlie dijo que mientras viviera en su casa cumpliría con sus normas. La mirada entonces de Bella fue reveladora, fría, decidida.

—Si tú lo quieres así... ¿Deseas que me mude esta noche o me vas a dar algunos días para que pueda llevarme todas mis cosas?—.

Él no contesto, pero en su mente estaba arrepentido, no quería que su hija se marchara.
Muchos años había vivido solo.

Bella también estaba arrepentida, inspiró hondo y suavizo el tono de su voz.
Le habló sobre la forma en la cual había enfrentado su anterior castigo, pero que esta vez solo se trataba de prejuicios y que ella no estaba dispuesta a pagar por ellos.

Charlie trató de ordenar las palabras que se agolpaban en su mente pero le fue imposible.

—Tú ya sabes que yo sé que tengo todo el derecho de ver a mamá este fin de semana—. Agregó Bella. —Dime con franqueza si tendrías alguna objeción al plan si me fuera con Alice o Ángela—.

Y en resumidas cuentas no se trataba si ella viajaba con ellas o con el maldito de Jacob Black, lo que él no soportaba era que viajara junto a mi… y solos.

La discusión continuo unos momentos más, Bella había tomado control sobre esta, aclarando a su iracundo padre que no era un viaje hacia la perdición si no que solo era para ver a su madre que tenía tanta autoridad sobre ella que él.

—¿O es que cuestionas la capacidad de mamá para cuidar de mí? —. El rostro rojo de su padre cambió repentinamente a blanco por la sutil amenaza de su hija. —Creo que preferirás que no le mencione esto —.

—Ni se te ocurra —. Le advirtió, pensando en las consecuencias que ello podría arrastrar. —Esta situación no me hace nada feliz, Bella—.

Ella le aclaró que no había motivos para que el estuviera enfadado, a lo cual su padre solo respondió con un mueca.
De esta manera la calma volvió a reinar en la pequeña cocina.

Bella impulsada valientemente por haber ganado la batalla dijo que ya había cumplido con todos sus deberes escolares como domésticos y que saldría por un momento pero que volvería a la hora pactada para los días de semana.
Lógicamente su padre quiso saber donde se dirigía tan resueltamente, mientras no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos.

—No estoy segura, aunque de todos modos estaremos en un radio de poco más de tres kilómetros, ¿vale?—.

"Ingrata, muchacha ingrata. Cambia a su viejo padre por este pedazo de hombre" Pensó su padre mientras balbuceaba, al mismo tiempo en que salía de la cocina.

—¿Vamos a salir? — Pregunté entusiasmado con la idea.

Bella se volteó para mirarme por primera vez desde el comienzo de la discusión y se veía hermosa con el rostro rojo y los ojos brillantes de rabia.

—Sí, quiero tener contigo unas palabritas a solas—.

De pronto la palabra a "solas" me resultaba demasiado tentadora, sobre todo por el aspecto que ella tenía ahora, pero era mejor no discutir con ella y después de haberme despedido de su padre, obviamente sin obtener respuesta, nos dirigimos a mi coche. Entonces, cuando estuvimos en el Bella dijo:

—¿De qué va esto? —.

" Victoria viene a Forks este fin de semana Bella y creo que es mejor que no estés aquí cuando ello suceda"

No. Creo que no.

—Sé que quieres ir a ver a tu madre, Bella. Hablas de eso en sueños. Y además parece que con preocupación—. Lancé inescrupulosamente.

—¿Eso he hecho?—. Contestó. Su rostro cambió en ese momento, la ternura invadió sus facciones.

Ver a su madre después de todo era una muy buena idea y moví mi cabeza afirmativamente.
Y aunque si todo lo que yo decía fuera cierto, si ella verdaderamente sintiera la necesidad, la añoranza de su madre, jamás y de esto estaba completamente seguro, jamás se lo diría a su padre. Con tal de evitarle un mal rato a él haría a un lado ese o cualquier otro sentimiento.

—Lo cierto es Bella, que te comportas de una forma muy cobarde con Charlie—. Continué. —, así que he intervenido por tu bien.—

Claro que ella pensaba que más que intervenido, le había arrojado directamente a los tiburones. Me burlé de su dramatismo, en ningún momento estuvo en peligro alguno.

—Ya te dije que no me apetecía enfrentarme a Charlie—.

Pero nadie le había dicho que lo hiciera y me lanzó una mirada furiosa cuando le aclaré ese punto. Yo simplemente le comenté a su padre un hecho puntual, ellos habían sobre reaccionado. Y ella no podía evitar hacerlo, sobre todo cuando su padre actuaba de la manera en que lo hacen todos los padres… supongo.

—Debe de ser que me sobrepasan mis instintos naturales de adolescente—.

Reí entre dientes mientras le afirmaba que eso no era culpa mía.
Solo pensar en la idea de Bella comportándose como una adolescente común y corriente era sumamente ridícula, ella no era una ser humano común corriente y mucho menos una adolescente. Su alma era antigua, talvez tan antigua como la mía, si es que aun tenía una.
Y era esta supuesta alma la que estaba dispuesto a sacrificar por ella, por que estuviera a salvo, lejos de Forks cuando Victoria volviera.

Por otro lado podía estar tranquilo con respecto a su padre, Victoria merodearía la casa y una fiesta en la reservación era de pronto la mejor manera de mantenerlo a salvo.

—¿Tiene que ver esta necesidad urgente de ir a Florida con la fiesta de este fin de semana en casa de Billy?—. Dijo de pronto, sacándome de mis ensoñaciones.

Traté de mantener la mascara tranquila y relajada sobre mi rostro, pero creo que no pude reaccionar frente a la sorpresa que me provocó sus palabras.

—Nada en absoluto—. Dije indignado. —No me importa si estás aquí o en cualquier otra parte del mundo; de todos modos, no irías a esa fiesta—. De eso no había la menor duda.

Entonces sus dientes se cerraron sonoramente y apretó los puños mientras su corazón latía violentamente en su pecho.
Le había molestado, mis palabras, mi tono de voz le habían molestado. Pero aun así no dijo nada, no peleó como lo había hecho hace unos momentos con su padre. Mi Bella, ella no quería pelear también conmigo. Suspiré arrepentido por mis entupidas palabras, no era justo hacer las cosas aun más difíciles para ella.

—Bueno, ¿y qué quieres hacer esta noche? —. Pregunte suave y cariñosamente después de unos minutos.

Sin pensarlo demasiado propuso ir a mi casa, hace mucho que no veía a mi madre y ahora le parecía una maravillosa oportunidad para hacerlo.
Mi madre estaría encantada, toda mi familia estaría encantada. Y mi madre lo estaría aun mas cuando supiera lo que haríamos este fin de semana…. Creo que con eso, también todos estarían encantados. Alice seguro que ya los habría puesto a todos al corriente.

Tal y como esperaba mi familia casi completa nos esperaba al llegar a casa, solo Rosalie no estaba cuando nos bajamos del coche.

—¡Bella! Exclamó Alice—. Mientras se abalanzaba sobre ella, parecía difícil de creer que no unas horas atrás se hubiera separado de ella.

Voltee mis ojos en una mueca por su sobre exagerada reacción.

"—Ya lo se todo. Edward, eres terrible—." Pensó mi hermana mientras aun abrazaba a Bella.
"—Eso aun no se los he contado, lo demás esta listo—"

Caminamos hacia la entrada donde aun permanecían mis padres y Emmett.

—Bienvenida cariño—. Dijo mi madre.

—Bella—. Le saludo mi padre en medió de una sonrisa mientras me reconfortaba en su mente.

—Hey, que sorpresa —. Agregó Emmett. —No lo creí cuando Alice nos dijo que venían en camino—.

Claro que ella lo sabía.

—Estoy tan feliz de volver a verlos—. Dijo a todos Bella.

—Nosotros también Bella, nosotros también— . Le respondió Esme mientras le pasaba el brazo por los hombros y la conducía hacia la sala.

Me resagué en la entrada para intercambiar miradas con mi padre.

"—Todo saldrá bien Edward, juntos todo saldrá bien.—"

Me entristecía saber que mi padre esperaba siempre lo mejor de mi.
¿Que pensaría de mi si le contara todo lo que había hecho esa tarde?
Pestañeé en señal de respuesta.

Caminamos detrás de ellas y al entrar Rosalie estaba ahí, sentada frente al televisor, se puso de pie y saludo a mi prometida con una sonrisa sincera en los labios. Después se disculpó y subió a su dormitorio.
Tomé la mano de Bella y le di un leve apretón, ella levantó sus ojos hacia mi y le sonreí animadamente, no quería que el mal genio de mi hermana estropeara la velada.
Ella se animó nuevamente y nos sentamos con el restó de mi familia.

Todos comprendieron el verdadero significado de nuestro viaje a Florida.

"—Wow, eso quiere decir que nos dejaras toda la acción a nosotros? Por fin un verdadero reto—" Me preguntó animadamente mi hermano en su mente.

—Me parece una grandiosa idea—. Dijo mi padre en voz alta. —Podemos ayudarlos a organizar el viaje, dejen todo en nuestras manos. Después nos organizaremos con los pormenores ¿Les parece?—.

—Gracias Carlisle—. Contestamos al mismo tiempo.

— Ahora es mejor que se diviertan, estoy seguro que debes llegar temprano a casa—.

Mi padre tomó a Esme de la mano se alejaron hacia el segundo piso.

Estaban tranquilos. Sabía que con eso trataban de mantener mi propia tranquilidad. Pero ahora me sentía mejor, tenía un par de días para organizar todo.

Salimos de casa tomados de las manos.

—He…. ¿Y que quieren hacer?—. Preguntó Alice a nuestras espaldas.

—No estoy seguro…¿Qué nos propones?—. Le contesté entre eseptico y temeroso de su respuesta-

Decidimos salir a celebrar su nueva y merecida libertad.
Conduje hasta el pueblo y nos sentamos en un pequeño café, tan solo por hacer algo humano esta vez.
Al ingresar en el, la gente volteó a vernos un pequeño momento, no era usual en nuestra familia visitar los negocios locales.
El lugar era simple, nada pensado para turistas realmente, solo un café de pueblo. Lo único entretenido en el realmente eran los tableros de ajedrez dispuestos para que los pocos clientes hicieran uso de ellos.
Reté a Alice a un corto juego y digo "corto" por que por lo general solo duraban unos minutos. Alice en su mente trataba de ver mis posibles movimientos, mientras que yo leía en su mente la respuesta a mis supuestos movimientos. En silencio nos sentamos y nuevamente solo necesité un par de movimientos para que mi hermana se diera por vencida.
Luego fue el turno de Bella y Jasper pero él era un buen estratega y ganó fácilmente.
Bella estaba feliz la idea de ver a su madre hacía que sus ojos brillaran y su risa se escuchaba clara, cristalina, como campanillas armónicas llenando por completo el espacio.

Nos retiramos poco después y llevamos a mis hermanos a casa.

—¿Nos vemos después?—. Pregunto mi hermana al bajar.

Moví mi cabeza afirmativamente y ella cerró la puerta.
Jasper se despidió con un sonrisa y conduje nuevamente hacia casa de Bella.

Escuche los pensamientos de su padre cuando apague el motor.
Esperaba por ella.
Se sentía intranquilo, pero estaba calmado, ya no estaba molesto por la pelea anterior. Ahora tenía otros asuntos en mente.

—Será mejor que no entres —. Me advirtió Bella asegurando que si lo hacia solo empeoraría mas las cosas.

Pero podía estar tranquila, su padre la esperaba y tenía unas preguntas muy incomodas que hacerle. Imaginé toda la escena y contuve las ganas de reír con todas mis fuerzas.

—Tiene la mente relativamente en calma —. Dije tratando de no reir. Me miró con recelo, intrigada por mi comportamiento supongo.

—Te veré luego —. Preguntó ella tristemente.

Volví a imaginar la cara que pondría cuando comprendiera mi actuar y esta vez no pude contener la risa.
Hubiera dado cualquier cosa por estar ahí cuando eso sucediera, habría hecho cualquier cosa por ver su expresión.
Besé su coronilla y le aseguré que volvería cuando su padre estuviera dormido, roncando.

Cuando ella entró en la casa pensé un momento en quedarme y escuchar en que orden su padre dejaba salir todas las ideas que tenía en su mente y si es que realmente lograba articular tan solo alguna de las palabras que tenía pensado utilizar. Pero mi familia me esperaba y debía hablar con ellos. Dejé de lado lo placentero de la noche y me dirigí a casa.

¿Comprenderían que me iría para alejar a Bella del peligro?
¿Serían suficientes mis razones para alejarme mientras el peligro golpeaba nuestra puerta? Victoria era inteligente, astuta. Tal vez nadie la conocía mejor que yo. Tal vez Alice debería viajar con ella, tal vez yo debería estar aquí y enfrentarla.
Pero no podría separarme de Bella, no nuevamente. El solo pensarlo me causaba dolor físico. Aunque fuera por un fin de semana.

Me encontraba a mitad de camino cuando mi móvil comenzó a vibrar en mi bolsillo.
En el visor se leía "Alice llamando" y en cuanto pulsé la tecla para contestar escuche como mi hermana gritaba en el auricular.
Frené violentamente sin dar crédito a lo que oía.
Esto era demasiado, era pasarse de la raya.

Alice había visto a Bella en la carretera, le vio camino a la reservación.
No sabía si iba o venía, no sabía la hora, no sabía nada, solo que ella manejaba y de pronto se perdía….Tan solo había dejado de verla por completo.
Solo hace algunos minutos que me había separado de ella. Si pensaba hacerlo o si lo había hecho me tenía sin cuidado.
Si planeaba hacerlo la detendría, si por el contrarío ya lo había hecho… iría por ella, sin importar lo que sucediera.

El móvil vibró nuevamente, pero esta vez era Carlisle. Conocía el significado de esa llamada. Sabía muy bien para que lo hacia.
Él me pediría que no hiciera nada entupido, pero ya era muy tarde para eso, ya la decisión estaba tomada.
Arrojé el aparato al asiento trasero y me bajé del coche.
Dejé la puerta abierta y las llaves en el contacto, seguro que mi hermana ya estaba al tanto de esto y no tardaría uno de mis hermanos en ir por el.
Además podía correr más rápido que cualquier coche.

Y así lo hice, corrí por el bosque, corrí impulsado por la rabia y la desesperación.
Lo primero era verificar si la visión de Alice se había realizado y al acercarme a su casa vi estacionado su monovulumen justo donde debía estar.
Había llegado a tiempo ella aun se encontraba en casa y me aseguraría que ahí se quedará, por lo menos esta noche.
Examiné los alrededores buscando con todos mis sentidos alguna mirada curiosa o algún pensamientos.
Nada…
Perfecto. Sin pensarlo demasiado abrí el capó se su viejo coche y extraje los cables de la batería. Estaba seguro que con eso sería suficiente pero para cerciorarme me monté en el interior esperando por mi hermosa novia fugitiva.
Presté atención a los ruidos provenientes del interior de su casa justo cuando escuche el alocado bajar de las escaleras.
Había llegado el momento.

—¿Te importa si voy a ver a Jake esta noche? —. Le dijo a su padre que al parecer aun permanecía sentado frente al televisor.

Tuve la entúpida esperanza que su padre se negara ante tal idea, pero muy entusiasta le autorizo y además le dijo que tardara lo que ella quisiera… De noche, en medio de semana…..

Mi gruñido retumbó dentro de la cabina justo cuando Bella aparecía por la puerta principal.
Cerró de golpe y corrió hacia su coche mirando una y otra vez por encina de su hombro, como si alguien o algo corriera tras ella.

Aun corriendo estiró sus manos y siguió el contorno del coche hasta llegar a la puerta del piloto.
Pensé que me vería en cuanto la abriera pero se sentó junto a mi, sin siquiera percatarse que me encontraba ahí.
Introdujo la llave en el contacto y giró de ella.

Silencio.
Nada.
Lo intentó una vez más pero nada cambió.
Entonces comencé a jugar con los cables, haciéndolos girar entre mis dedos.
Fue ahí cuando se volvió lentamente al percatarse que no se encontraba sola.
Entonces lanzó un grito el cual se ahogó casi de inmediato al darse cuenta que ella yo el que estaba junto a ella.
 
—Me llamó Alice —. Le dije mientras miraba los cables en mi mano.

Suavemente hablé tratando de mantener la calma, quería dejar claro que no solo yo era el que velaba por ella, también Alice me daba una mano en la ardua tarea que era el mantenerla a salvo.
Le conté de lo nerviosa que se había puesto cuando no pudo ver su futuro.
Ella no podía visualizar a los licantropos.
 
— Ya sabes.¿Se te había olvidado? —.
Cada vez que Bella decidía mezclar su futuro con su …. Amigo … Jacob Black, ella también desaparecía. —Supongo que no tenías por qué saberlo, pero creo que puedes entender por qué eso me hace sentirme un poco... ¿ansioso? —.

No. Esa no era la palabra adecuada, pero aun así era las suave que me atrevía a usar en ese preciso momento.
Mi hermana simplemente le había visto desaparecer, así de simple sin aviso o sin motivo y solo existía una explicación para ello.

Una noche, pocos días después de volver, habíamos discutido con mi padre el motivo de esta extraña situación.
Para Alice era sumamente desesperante, era como si repentinamente quedara ciega.

—Ignoramos por qué sucede esto. Tal vez sea alguna defensa natural innata —. Le dije recordando las palabras de Carlisle mientras jugaba con mi nuevo juguete.

Le había contado sobre la teoría de nuestra directa responsabilidad sobre las transformaciones de los Quileutes.
El creía que todo aquello era muy posible ya que nuestra llegada coincidía con la transformación del que llaman Sam Uley
 
—Esto no parece del todo creíble, máxime si se considera que yo no tengo problema alguno en leerles la mente a los hombres lobo. Al menos los de los Black. La teoría de Carlisle es que esto sucede porque sus vidas están muy gobernadas por sus transformaciones. Son más una reacción involuntaria que una decisión. Son tan completamente impredecibles que hacen cambiar todo lo que les rodea. En el momento en que cambian de una forma a otra, en realidad, ni existen siquiera. El futuro no les puede afectar...—

Esperé alguna reacción, algún grito, algún berrinche, pero no dijo nada.
Le aseguré que encontraría su coche arreglado por la mañana, si es que quisiera conducir al instituto en vez de viajar conmigo como era costumbre.
Apretó furiosamente sus labios mientras sacaba las llaves y abría la puerta para salir.

—Cierra la ventana si no quieres que entre esta noche. Lo entenderé —. Agregué suavemente, conteniendo el impulso de tomarla por los hombros y sacarle alguna palabra, la que fuera.

Pero se mantuvo en silencio y solo el sordo sonido de la puerta al cerrarse violentamente rompió el silencio.
La angustia subió por mi pecho.
No me sentía mejor, ni por un minuto me sentí mejor mientras ella se alejaba de mi, molesta, mas bien furiosa.
De un portazo cerró también la puerta de su casa.
Agarré mi cabeza con mis manos mientras sentía que mi pecho se partía en dos.
Desde su casa llegaron las preguntas de su padre y la respuesta que ella le entregó.
Temí por un momento que aceptará la propuesta de su padre y quisiera marcharse en la patrulla de policía, no quería tener que estropearlo también, pero si era necesario lo haría.
Afortunadamente Bella no aceptó y subió ruidosamente las escaleras, no sin antes decirle que mañana lo intentaría otra vez.
!Maldición¡ Isabella Swan sería mi perdición.
A este punto los portazos eran cada vez más ruidosos, su dormitorio no fue la excepción y mucho menos la ventana que cerró de golpe haciendo que vibraran los cristales.
Bajé la vista, resignado y lenta y silenciosamente salí de su coche.

¿Así que ese era el precio que debía pagar por mantenerla con vida, por evitar que jugara con la muerte, por evitar que estuviera junto a él?.

Pues si ese era lo pagaría, lo pagaría hoy y lo pagaría mañana y el día siguiente a ese también.
Llegaría un punto en que ella comprendería, en que por fin comprendiera.
Di la última mirada hacia su ventana.
El que no me dejará entrar no significaba que no pudiera permanecer oculto en las sombras o tal vez sentado sobre el tejado vigilando su sueño.

Entonces escuche como suspiraba profundamente y le vi acercarse nuevamente a la ventana para abrirla completamente.

La emoción inundo mis sentidos y solo me tomó unos segundos trepar por su ventana.
Se encontraba sentada en su cama cuando ingresé a su dormitorio y se incorporó al verme.
Sin poder controlarme me abalance sobre ella y la besé ardientemente en los labios.
Ella se pegó completamente a mi cuerpo mientras unas de mis piernas se introducía entre las suyas.
Su corazón latía en su boca, en su pecho y en su sexo… Nunca fue tan mía y nunca estuve tan lejos de poder tenerla como lo estaba ahora.

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